jueves, 20 de abril de 2017

La batalla de los Arapiles, de Benito Pérez Galdós

Nota editorial:

El gran friso narrativo de los Episodios Nacionales sirvió de vehículo a Benito Pérez Galdós (1843-1920) para recrear en él, novelescamente engarzada, la totalidad de la compleja vida de los españoles -guerras, política, vida cotidiana, reacciones populares- a lo largo del agitado siglo XIX. La victoria de las tropas aliadas sobre los ejércitos napoleónicos en LA BATALLA DE LOS ARAPILES, en las cercanías de Salamanca, significó un cambio de rumbo irreversible en la Guerra de la Independencia. Gabriel de Araceli, el pillete gaditano de los días de Trafalgar, acaba en esta entrega sus trabajos y avatares tras una decisiva actuación en la batalla, cerrando felizmente su historia y, con ella, la primera serie de los Episodio.

Antecedentes:

Se dice, se comenta, se escucha, que Don Benito Pérez Galdós es uno de los mejores escritores del siglo XIX. También, que es el máximo exponente de la novela realista del mismo siglo en lengua española.
Don Benito nos viene a la memoria cuando escuchamos el titulo de obras como: “Fortunata y Jacinta, Marianela o Doña Perfecta”, aunque su obra es mucho más prolífera, figurando entre la misma los famosos “Episodios Nacionales”.
“La batalla de Arapiles” es uno de tales episodios.
Estamos hablando de una colección que comprende hasta cuarenta y seis novelas históricas, que son valoradas como un gran referente. Con su lectura podemos hacernos idea de los hechos acaecidos durante el siglo XIX.
Los Episodios se encuentran clasificados en cinco apartados, empezando por la batalla de Trafalgar y acabando la obra con la Restauración de los borbones en España, algo que arrastramos hasta nuestros días con la figura de Felipe VI.
La obra que nos ocupa corresponde en el apartado o clasificación que el afamado autor realiza sobre la Guerra de Independencia.
Si no conocéis a nuestro protagonista, Grabriel Araceli, pronto os será alguien cercano cuando os adentréis en la trama que, al margen del hecho histórico, nos narra Don Benito. Araceli, como personaje principal de la obra, interviene en primera línea de fuego en la sangrienta batalla, en el cerro grande de los Arapiles, quien actúa de forma heroica al aferrarse a la bandera francesa lograda al enemigo y ser herido en un costado, dando lugar a la victoria del ejército aliado, compuesto por españoles, ingleses y portugueses sobre las tropas imperiales napoleónicas.

Argumento: (Fuente Wiki)

El ejército aliado, formado por españoles, portugueses y británicos al mando de Lord Wellington, se encuentra en las proximidades de Salamanca, que todavía está en poder de los franceses. Una joven noble inglesa, miss Fly, se pasea libremente entre las tropas respetada por sus compatriotas y ante el estupor de los españoles, poco acostumbrados a que las mujeres dispongan de este tipo de libertades.
Miss Fly es una romántica enferma de literatura, y enseguida cree ver en Gabriel la reencarnación de los viejos ideales medievales del honor, la virtud y el sacrificio, de modo que se encapricha de él. Gabriel se entera de que Inés y Santorcaz están viviendo en Salamanca, de modo que se presenta voluntario para una suicida misión de espionaje al lugar, ya que Wellington quiere conocer las defensas que los franceses han preparado antes de proceder al asalto.
Miss Fly se empeña en acompañar a Gabriel, pero éste la despista al poco de partir y llega sólo a Salamanca, disfrazado de campesino. Después de no pocos problemas, consigue su objetivo militar y, además, se acerca al lugar donde vive Inés con su padre, pero ella se niega a acompañarle ante el estupor de Gabriel. Unos soldados franceses lo encarcelan acusándolo de espionaje, pero miss Fly lo salva de una muerte segura al interceder por él ante el coronel Desmarets, que está al mando de la plaza y es viejo conocido de miss Fly.

Esa noche, regresan los dos a casa de Inés y Santorcaz, donde Gabriel comprende el motivo por el que Inés no quiere acompañarle: en los meses que han transcurrido desde su rapto, ha aprendido a amar a su moribundo padre, en el que todos los demás no ven sino un monstruo.
Huyen de la ciudad camuflados con un grupo de masones amigos de Santorcaz. Al regresar al campamento, y pese al éxito militar de su misión, todos acusan a Gabriel de haber abusado de miss Fly y lo tratan con una frialdad cercana a la violencia, incluso lord Wellington o la misma Amaranta, que ha venido desde Madrid para reencontrarse con Inés.
Poco después comienza la batalla de los Arapiles, con Gabriel en la vanguardia del ejército aliado. Se comporta con inusitado heroísmo y es herido gravemente en el combate. Durante su convalecencia, miss Fly le confiesa su amor e insinúa que ha dejado que corra el rumor del supuesto abuso para que los dos tengan que ir a Inglaterra y contraer matrimonio. Pero Gabriel sólo tiene en su pensamiento a Inés. Comprendiendo su derrota, miss Fly aclara la situación, e Inés y Amaranta llevan a Gabriel a Salamanca, a casa de Santorcaz.
Al final, Santorcaz, a punto de morir y redimido por el amor de su hija, se arrepiente de sus fechorías y hace las paces con Amaranta. Se perdonan mutuamente. Gabriel también le perdona, y ve en don Luis al hombre que él mismo pudo llegar a haber sido si le hubieran arrebatado a Inés.
Después de la guerra, Gabriel se casará con Inés, y gracias al patronazgo de la condesa, ascenderá en el ejército hasta lo más alto.

Opinión:

Me enamoré, sí, de miss Fly, lo reconozco, y luego, luego sentí una enorme decepción al quedarse compuesta y sin novio y aunque la obra en sí acabó de forma feliz, personalmente me dejó un sabor agridulce, pero nadie puede luchar contra el deseo de un autor, porque si no es Dios, se le parece y hace con su obra y sus personajes lo que le apetece.
Salvados los personajes del propio Araceli, mis Fly y el malo de Santorcaz, (o no tan malo), he de reconocer que el resto de personajes los he encontrado bastante blandos, aunque por suerte para la trama son secundarios y sus apariciones muy esporádicas.
Inés me decepcionó en un inicio, sin embargo, por suerte, cobra fuerza a medida que avanza la trama, pero qué queréis que os diga, mi predilección sigue siendo la inglesita indómita.
Reconozco que es una forma tremendamente amena de conocer un trozo de nuestra historia, aunque en mi opinión, de forma muy subjetiva, pero al fin y al cabo, dado el tesoro que representa toda su obra, hablamos de una joya que no puede dejar indiferente a nadie, ya sea por el telón de fondo de la propia batalla, como de las tramas secundarias que amenizan su lectura.
La obra son muchas en una misma, se trata de una obra histórica, romántica, de aventuras, sin olvidar el puntito de comedia y la tragedia griega de la batalla donde miles de cadáveres se amontonan en el cerro alto de los Arapiles y en el resto del campo de batalla.
En cuanto a las tramas que envuelven la obra, dejando de lado el romance, es digno de mención la descripción que Don Benito nos regala con la red de espías, (nuestro Araceli), al entrar en Salamanca para tomar buena nota de las defensas francesas y allanar la entrada del ejército de Wellington. Por cierto, si queréis saber más,… leerla.




miércoles, 15 de marzo de 2017

El viejo y el mar, de Ernest Hemingway



Ochenta y cuatro días seguidos sin pescar es demasiado para un anciano sin estrella, que por el contrario nunca pierde la esperanza. Sabe que tarde o temprano tendrá suerte y la vida le sonreirá… ¿Suerte?
Santiago está en las últimas, es un anciano pescador que tiene el reconocimiento de todos, y el cariño de Manolín, pero el chaval no va a acompañarle en su aventura con el pez espada. Santiago tiene que embarcarse solo porque es la historia de su vida, una vida de esfuerzo, sacrificio y tenacidad, ese es Santiago, el viejo, y tiene que hacer realidad su sueño, al que persigue sin descanso con lo poco que posee, un diminuto esquife y su férrea voluntad.
Todos nos levantamos, caemos y volvemos a levantarnos, es la historia de la humanidad ahora representada en el viejo pescador que nos retrata Hemingway, Santiago. El sabor amargo de la derrota se contagia como un reguero de pólvora cuando devoras las últimas páginas de esta obra. Tú, lector y observador de la trama que hilvana el autor con un lenguaje llano, cercano y a la vez experto, te sientes embargado por esa amargura que te aprisiona el pecho y la garganta, porque ser testigo de esa incansable lucha, de ese eterno sufrimiento, te hace sentir una empatía infinita por Santiago.
Recuerdo cuando de joven lo leí por primera vez, no tengo la sensación de que en aquel entonces me afectara de ninguna manera, ¡ay la juventud!, sin embargo, ahora, con el paso de los años, encuentro una similitud aplastante con la realidad de la vida que nos envuelve en nuestro camino por esta tierra que nos conduce a… ¿Quién sabe dónde?
He necesitado del cúmulo de mi experiencia en la vida para darme cuenta de la grandeza de esta obra. Para entender las ansias, los anhelos, las frustraciones, la lucha eterna, diaria, cotidiana por cumplir un sueño, para luego darnos cuenta que somos simples transeúntes de esta vida, que nada tenemos y nada nos pertenece. Por mucho que nos empeñemos, solo hay una máxima,… sobrevivir y sentirse agradecido por el hecho de existir.
La obra en sí misma no me importa nada, el mensaje de su aventura es lo realmente significativo, lo que engrandece a Hemingway, lo que encumbra a “El viejo y el mar”, una obra escrita en 1952 por encargo de la revista Life sobre un anciano pescador cubano que se enfrenta a la despiadada batalla de su vida por capturar un noble pez. Noble como el corazón de Santiago que da gracias al creador por su fortuna, aún temiendo lo peor, aún sabiendo que la vida te lo da y ella te lo quita.

Santiago, como todos, se siente ilusionado, luego cansado y agotado, luego, simplemente derrotado, sin embargo mañana será otro día y ya planea con Manolin salir a la mar, como gusta llamarla Santiago, para aprovechar los dos o tres días de viento que quedan, y volver a pescar juntos. Yes que la esperanza, las ganas de vivir, no se pierden nunca, por muchas veces que tengamos que volver a levantarnos. Somos así, temerarios, fuertes, incansables, como Santiago.

martes, 7 de marzo de 2017

La Familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela

La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela



Ni qué decir tiene que yo hubiera clasificado la obra directamente de epistolar, (dicen que la ignorancia es muy atrevida), sin embargo los euritos y entendidos en la materia la clasifican dentro de la corriente literaria creada en la novela española de principios de 1940 como: “Tremendismo”, y es más, la catalogan como de picaresca y novela social de los años treinta, estilo surgido de la posguerra y con el que estoy de acuerdo. Pues bien, bajo esas premisas y dado que nos encontramos ante una obra que figura entre las cien mejores novelas españolas del pasado siglo y que ha sido analizada por grandes maestros de la crítica, he de dar mi brazo a torcer.
No hay nada como leer a los clásicos para darse cuenta de cómo cambian los tiempos y la percepción del individuo de cualquier acto que pudiéramos etiquetar como “cruel”. Si la obra de nuestro ilustre Don Camilo es etiquetada de brutal y violenta, propia del realismo del siglo XIX, (la que tal vez pudiera escandalizar a nuestros padres), deberían leer obras actuales tan reales en la contienda, desesperanza, desasosiego y crueldad en la batalla, como la trilogía de Publio Cornelio Escipión: “El Africano”, de nuestro encunado Santiago Posteguillo, a quien reverencio, para comparar una narrativa con otra con respecto a lo que es cruel y no lo es.
Yo sigo pensando que se trata de una obra epistolar, aunque encuadrada en esa corriente de: “Tremendismo”, y como tal, narrada en primera persona, con un testigo protagonista que nos ilustra acerca de los contratiempos y dificultades de su vida en aquella España rural plagada de conflictos políticos, y por ello, cuajada de una inestabilidad social propicia para una revuelta, dada la miseria en la que vivían.
Sus personajes, con un vocabulario llano, vulgar en ocasiones y nada culto, salvo el gran aporte de nuestro autor, nos muestran la España de principios de siglo, sus vicisitudes y problemas ante la vida, su miseria. Es, asimismo, una novela  trágica, dado que es la propia personificación de la venganza encarnada en Pascual Duarte:
«Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando nos vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin: la muerte. Ese es Pascual Duarte, un campesino extremeño que nos narra su autobiografía dentro de un contexto rural y de marginalidad.
Pascual Duarte es un hombre atormentado por su infancia, en la que su padre gustaba de dar palizas, tanto a él como a su madre (su madre, caso aparte en esta obra). Un hombre que rechaza la violencia por principios, pero que no se achica ante las amenazas. Un pobre campesino golpeado por la vida, pues no consigue levantar cabeza con la tragedia que sufre su familia, tanto con su hermano pequeño, padre, víctima de la rabia, y sus dos hijos tenidos con Lola, su esposa, que al igual que el resto descansa en el camposanto del pueblo. De sus dos hijos, el primero no llegó a ver la luz del Sol, pues Lola sufrió un aborto a su regreso del viaje de bodas por causa de un mal encuentro con la mula que montaba, y el segundo, “Pascualillo”, que abandonó la existencia con tan solo once meses de vida, sin olvidarnos de su hermana, Rosario, abocada a ejercer la prostitución y convertirse en la mujer que mantiene a “El Estirao”, su chulo, hombre que aprovechó la ausencia de Pascual para cortejar a Lola, algo que pagaría con su vida.
Su madre, según Pascual Duarte, es la responsable de sus tragedias, eso nos cuenta desde la prisión en la carta que nos regala donde no ahorra los detalles crueles, bruscos, violentos, desgarradores. Ella, su madre, de quien no recuerdo revele su nombre, es sin duda la razón de que se encuentre en presidio, pues su ira y rabia llevo a nuestro protagonista a acabar con su vida mientras la mujer dormía en su alcoba.
Pese al tiempo transcurrido nos encontramos ante una obra actual, sin ningún género de dudas, dado que nos muestra la violencia de género, prostitución y miserias que hoy, por causa de la prolongada crisis y hundimiento del “Estado del bienestar”, vemos a diario con nuestros vecinos, y Don Camilo nos regala su arte y bien hacer con la habilidad manifiesta para la lengua y el verbo, incorporando en su prosa una buena muestra de nuestro refranero que acompaña con grandes soliloquios.

La Familia de Pascual Duarte, una obra para leer con calma, una obra para el recuerdo.

martes, 21 de febrero de 2017

Viaje a la Alcarria, Camilo José Cela

No hay texto alternativo automático disponible.Viaje a la Alcarria nos transporta a la España de 1946, a la comarca del suroeste de Guadalajara, cuando las mulas y los burros tiraban de los carros y no había más asfalto que tierra, piedras y polvo para transitar de pueblo a pueblo. Es un cuaderno de viajes que acaba como empieza, de sopetón, como diría Don Camilo. Te das cuenta que has consumado su lectura cuando el narrador manifiesta que: “da por concluido su viaje” que ha durado poco más de una semana, y a fe mía que remata el relato sin más, sin que el lector vea venir el final, como el coscorrón de la abuela, que lo sientes porque pica, pero no sabes de dónde ni por qué ha venido, así concluye el viaje, sin más.
El peregrino, Don Camilo, se echa el morral a la espalda y se cuelga la cantimplora a la hebilla del cinturón y vaga por los pasajes de la comarca, describiendo, con tantas comas como el lector precisa para una correcta respiración; los pueblos, campiñas y gentes que la habitan. El viajero se detiene en deleites terrenales: buena comida, buen cobijo, cuando le es posible conseguir techo, buenas tertulias y largas y pesadas caminatas. Es un vagabundo culto que se agarra a su tesoro, su libertad. Es como meditar sentado en una losa en la soledad y silencio de la ronda de tierra, fumando un pitillo, regando el gaznate con agua fresca de su cantimplora, ensimismado en la grandiosidad y belleza que le rodea, de su quietud, del discurrir de un arrollo, de la paz de la Alcarria.
No hay texto alternativo automático disponible.Poco sabemos del viajero, salvo que está casado y tiene un chiquitín del que se despide hasta su regreso, nada más nos dice, ni falta que hace porque a nadie le interesa.
En su caminar nos muestra las gentes tal y como eran, sencillas, honestas, trabajadoras, serviciales, o no, descaradas, depende de cada quien, porque cada cual es como le da la real gana.
No hay que despreciar a algún que otro personaje pintoresco con el que se cruza, come, cena, viaja, duerme o entable una tertulia, interesante o no, como un loco, un mendigo andrajoso, un alcalde culto, un médico parco en palabras, y sobre todo, la inmensa mayoría de ellos, con recuerdos de un pasado glorioso, quizás inventado, quizás soñado, quizás real, solo quizás.
Observamos a través de los ojos del viajero la cultura, folclore, costumbres, arquitectura y sobre todo, el bello paisaje de los pueblos que discurren por el Tajo y sus afluentes.
Utiliza en su deambular el carro de algún arriero comprensivo con el viajero, que le invita a auparse al pescante y compartir un trecho del camino, incluso se sube en autobuses de línea abarrotados por gitanos y guardias civiles, y como no, en automóviles que vuelan sobre el camino, haciendo la distancia más corta y llevadera, pero sobre todo, ante todo, viaje a la Alcarria se hizo para caminar, para patear la tierra, dormir al raso, oler, degustar, ver, conocer gentes y entablar tertulias, porque la tertulia, lo que ahora no se lleva, es un acto que pone en gran valor, en extremo valor, como debe ser.
Nos conduce por pueblos como: Taracena, Torija, Brihuela, Masegoso, Cifuentes,  Archilla, Budia, Trillo, El Olivar, Durón, Sacedón, Casasana, Pareja…
Por suerte para el lector, el viajero se detiene en breves descripciones del entorno, pequeños apuntes que ayudan a proseguir con la obra en la que utiliza un lenguaje rico, acompañado de una prosa lineal y sin fisuras. Lo mismo hace con los pueblos y sus gentes, como cuando nos narra su encuentro con Martín Diaz, carretero de Trijueque, o Quico, el hijo de la posadera de Trillo y su mula Jardinera, o a Julio Vacas, El Mierda o Tío Gato, Tío Remolinos, El Rata o Felipe el Sastre, porque en aquella España de mediados del Siglo XX, los apodos, aunque no supieras de dónde venían, eran la tarjeta de presentación de cualquier hijo de vecino que se preciase, y a mucha honra.
La imagen puede contener: una personaEl viajero nos ameniza la lectura con breves poemas de su propia cosecha, que apunta en un cuaderno acompañado del humo de su cigarrillo o un habano regalado, que no tira, una estupenda perdiz y un buen vaso de vino de la tierra.

Don Camilo nos adentra en las cuencas del Tajuña, del Cifuentes y del Tajo, sin plan previo, a lo que salga. Así me levanto, así escojo el siguiente pueblo, el siguiente arrollo, el siguiente puente, el siguiente camino, sin preverlo, sin ataduras ni horarios, en completa libertad, como debe ser y punto. Nada de organizar nada, a lo que salga, que es como vale la pena andar y soportar el peso eterno del morral.

viernes, 26 de agosto de 2016

Reseña de Ukigumo, de Ángel Olgoso


Título: Ukigumo
Autor: Ángel Olgoso;
Traducción al italiano: Paolo Remorini
Editorial: Editorial Nazarí S.L.
Colección: Daraxa
Páginas: 146 páginas
ISBN: 8494246518 ISBN-13: 9788494246517
Encuadernación: Rústica con solapas
Colección: Daraxa

Reseña de Magda Robles León


“Entre las nubes,
el sol, zahorí celeste,
busca tesoros. ”



Decía del haiku el cineasta Andrei Tarkovsky que “con sólo tres puntos de observación, los poetas japoneses fueron capaces de expresar su relación con la realidad. No la observaron simplemente, sino que sin prisas y sin vanidades buscaron su sentido eterno.”  Por lo tanto, para llegar a aprehender esa trascendencia en toda su magnitud “el lector de un haiku tiene que perderse en él, como en la naturaleza, tiene que dejarse caer en él, perderse en sus profundidades como en un cosmos, donde tampoco hay un arriba y un abajo.” Sea por lo tanto con esa actitud que nos adentremos en las páginas del primer poemario publicado de quien ya es un reconocido maestro del relato corto, Angel Olgoso.

“Ukigumo”, primer poemario publicado hasta la fecha del autor, llega en una cuidada edición bilingüe hispanoitaliana de la mano de Editorial Nazarí. Paolo Remorini ha sido el artífice de la traducción, algo que esta antigua estudiante de italiano le agradece enormemente, ya que no siempre se puede refrescar un idioma de forma tan bella.  En él, Angel Olgoso adopta, de manera muy personal, el haiku como forma de expresión, modelando continente y contenido pero a la vez permaneciendo fiel a la esencia de esta breve forma poética japonesa. 

Leer “Ukigumo” es deslizarse por un prado idílico, personal e inexpugnable, durante un atardecer sereno, con el rostro vuelto hacia el cielo contemplando intangibles nubes pasajeras que se transforman en pequeñas ventanitas al asombro. Es sentir el gozo ante un manantial inesperado y su agua fresca, prestos a saciar la sed del caminante solitario. Es vivir con los ojos cerrados y el corazón abierto, descubriendo la vida que pasa en todo su esplendor, eterna, fugaz e inasible.  Leer Ukigumo es ver que, como el propio Olgoso indica, “Las estaciones pasan como un sueño” del que no apetece despertar.

“Kaoru” (Aromas), la primera parte del poemario, llega con olor a sal, a lluvia, a frío, a calima, a viento, a soledad sorprendida y a nostalgia.  Se salpican los paisajes otoñales, el invierno se contempla desde el mar o la montaña. La primavera y su dulce fruto irrumpen coloristas en la lectura cual cerezas montaraces. Se permite incluso un estornudo caprichoso. El estío se abre paso desvestido, con fanfarrias entonadas por insectos, el rumor a hierba seca, el tronar del “huracán de espinos” y la sombra de campos sin labrar.

Sin embargo, Kaoru no convoca tan solo al olfato: es también enormemente visual. Presenta el poeta a sus lectores un pequeño collage donde mezcla bermellones, granates, turquesas, azules, naranjas, verdes y amarillos con tonos grises de melancólica nostalgia. 

“Hojarasca otoñal:
arces pelirrojos, rubicundos álamos.
Melancólico esplendor.”

Y frente a todo ello, el poeta que contempla la inmensidad fugaz del paisaje, la transmite a su lector, y plasma una huella que se transforma en letras; el hombre, que torna la mirada hacia su íntima naturaleza, sublimado ante la belleza del entorno, y toma conciencia de la pequeñez humana. Porque somos instantes que se desdibujan, que se deshacen irremisiblemente en el devenir de los días.

Tempus fugit, y nosotros con él, ya que no somos más que criaturas hechas de tiempo que se acercan poco a poco a su destino (“Tu destino: salto de agua”). El tiempo y su victoria, la sensación de que estamos aquí tan solo de paso, permean todo el poemario. Como acertadamente afirma el poeta, incluso “las flores se marchitan//aunque se las ame”. Sin embargo, morir en Ukigumo no es un hecho trágico, sino un estado más en la constante metamorfosis que es el ciclo vital, por lo que incluso la muerte es motivo poético, y así queda recogida en estas páginas: misteriosa en su belleza decadente. 

Ukigumo es pues el embeleso, una sucesión de pequeños instantes de plenitud conjurados por el entorno, a través de sus elementos, que se desvanecen al confrontar la realidad. Es entonces cuando el poeta se lamenta: “Nada queda de la sublime pureza//en la feria de lo real.” Frente a la calma y la serenidad que nos aporta el contacto con la naturaleza, el terrible panorama urbano:

“Vómito y ruido,
desbarajuste y tedio:
ciudad.”

Tras este choque frontal y paisajístico llegan la piedra y su ruido. Akashi (Gema) aporta la dureza, el sonido anclado en el invierno, el eco de unos pasos en eterno caminar. Los breves versos que componen Akashi son un puñado de piedras dispersas, que quizá se transformen en piedras preciosas. Son gemas inmersas en un constante movimiento, breves destellos cegadores que disfrutan deslumbrando y que, tan solo en ocasiones, ponen en duda la propia existencia: “¿No he vivido?”

Ante esta incertidumbre, el poeta se refugia en la delicadeza de Utsemi, caparazón de cigarra. En esta última parte del poemario, los tres versos del haiku se transforman en dos, y en esta mayor brevedad la dualidad, la oposición de imágenes dibujadas en cada micropoema, se acentúan. El determinismo que embarga los poemas finales acrecienta el sentimiento de vacío, de añoranza, de ausencia y soledad (“Nadie te seguirá: //eres polvo arrastrado por el viento”); la sensación de fragilidad, de pequeñez del ser humano ante lo divino y atemporal de entorno natural cobra más fuerza si cabe. La apariencia y la impostura nos muestran su rostro. Porque vivir es sufrir,  y sufrir es estar vivo. Pero vivir también es asombrarse, recoger los pequeños instantes, y atesorarlos como verdadero aliento vital, como diamantes en bruto que una vez pulidos sacuden nuestro yo más íntimo.

“La límpida nube se retira y, soñolientamente,
pespuntea el tapiz del cielo-tierra.

viernes, 6 de mayo de 2016

CONCURSO LITERARIO "VUELA LA COMETA"

CONVOCATORIA DE LA SEGUNDA EDICIÓN DEL
CONCURSO LITERARIO VUELA LA COMETA

BASES DEL CONCURSO
Concurso: “Vuela la Cometa”, de Clos Montblanc.
Objetivo: Relanzar la colección LA COMETA de DE NARRATIVA
EN CASTELLANO.

Participantes: Cualquier persona de hasta 38 años. Novelas
INÉDITAS: Extensión desde 150 páginas hasta 350
páginas en A4 a doble espacio.

Temática: Novela en castellano, tema libre.

Jurado: PRESIDENTE: D. Luis Goytisolo, escritor Premio
Nacional de las Letras 2013 y miembro de la
Real Academia de la Lengua.

SECRETARIO: Miguel Catalán, filósofo, escritor
y miembro de la Asociación Española de Críticos
Literarios AECL.
Coleccion Vuela La cometa

VOCALES: D. Francisco Agramunt (Miembro
de la Asociación Valenciana de Críticos Literarios
AVCL).
D. Juan Enrique Ballester, escritor, (Premio de la
Crítica Valenciana 2.012 y director de la colección
LA COMETA)
Y Alberto Gimeno (Premio de la Crítica 2013)

Presentación de originales: Por correo electrónico a
“concurso.vuelalacometa@yahoo.es” antes del 1º de Julio
de 2.016. 
Presencialmente a AROLA EDITORS, Arola
Editors. Polígono Francolí, Parcela 3, Nave 5, 43006 Tarragona.
Apartado de Correos 253, 43080 Tarragona.
Premio Vuela la Cometa 2015

Fallo: día 1 de diciembre de 2.016. [arolaeditors.com/ vuela]
Dotación: 2.000 € a cuenta de los Derechos de Autor y publicación
en la colección LA COMETA de para Sant Jordi
de 2.017.

 Convoca: BODEGAS CLOS MONTBLANC

martes, 26 de abril de 2016

La hiedra del perdon de Pilar Gorricho

Pilar Gorricho desgrana la culpa en este poemario editado por Ediciones Torremozas en
versos concisos con metáforas e imagines contundentes. Nos abre las puertas de su universo, donde el tiempo, la ausencia, lo prolífico de esa naturaleza que nos libera, la sanación del amor, cobran vital protagonismo.

Estos versos que nacen del dolor ya reposado de la perdida, denotan el coraje de querer seguir adelante, de vivir en medio de un amalgama de emociones (a menudo contradictorias) que la fecundan.

El prólogo corre a cargo de la laureada poeta toledana Maria Luisa Mora Alameda y el epilogo a modo de poema y diseño de portada es de Cecilio Barragán Bravo catedrático de ESDIR de Logroño.
En las 94 páginas del poemario, Pilar vive los años posteriores al sabor amargo del paso de la muerte por su piel en su modo mas trágico de presentarse a contra corriente.

Decía Antonio Machado que la “alegría pasó una vez por su casa y dos veces no pasa” y Pilar intenta que esto no sea cierto, que algo parecido al jubilo redima los tiempos, que una alianza la sorprenda y encuentra una luz en el camino del perdón evocado en el titulo del poemario.

Esa hiedra que todo lo coloniza cuando recorre nuestras venas.

El perdón a nosotros mismos, a la vida y a la misma muerte. Parafraseando a Dante Alieghieri “Quién sabe de dolor, todo lo sabe” Podríamos decir que bien sabe del dolor 

martes, 1 de marzo de 2016

Las Flores del Bien / Cecilio Barragán Bravo y María del Pilar Gorricho del Castillo

Las Flores del Bien / Cecilio Barragán Bravo y María del Pilar Gorricho del Castillo.


Alguien ha dicho que nuestro ecosistema es la iconosfera. Percibimos la realidad a través de imágenes. Quizá desde la fascinación por el mal de Baudelaire puede decirse que las cosas han ido demasiado lejos en el mundo de las imágenes y en su sustrato de realidad. Así, ya no existe en la exhibición de lo morboso contenido o forma que resulte problemático a la mayoría de la gente, llegando por otro lado a entender algunos artistas que el bien no es asunto artístico “porque el bien es aburrido”

Pues bien se trata de demostrar que el bien es más interesante.
Pero no se trata de debatir teóricamente sobre el bien y el mal. Se trata de rescatar el sentido del bien que supuestamente portamos en nuestra conciencia. Por eso nos basaremos en hechos, en vidas de personas concretas relacionadas de alguna manera con el bien. Incluiremos vidas que no necesariamente hayan realizado gestos altruistas por los demás, que hayan tenido vidas trágicas, pues como dijo O. Wilde, “Donde hay sufrimiento hay un suelo sagrado”.


Por otro lado está esa idea latente a la actual crisis sobre la necesidad de crear una sociedad nueva, también inherente a los fundamentos de muchas entidades sociales…, podríamos hacer alguna aportación aunque fuera mínima al elenco de arquetipos en esa iconosfera depósito del subconsciente colectivo contemporáneo. Me refiero a la idea actual de héroes, de iconos de referencia. Actualmente estos se llevan la gloria representando a los héroes auténticos.

Se trataría de crear progresivamente una galería de representaciones de héroes auténticos, generalmente desconocidos.


En definitiva se trata de rescatar para el ejemplo cívico a personas anónimas cuyos hechos se hayan destacado en la ayuda a los demás, o aquéllas otras cuyos sufrimientos han sido tan grandes que alivian los nuestros al empequeñecerlos.

viernes, 24 de abril de 2015

Herbert Genzmer


Vida
Genzmer estudió Lingüística, Filología Inglesa e Historia del Arte en la Universidad Libre de Berlín, en Düsseldorf, Colonia y en la Universidad de California, Berkeley, en donde se doctoró con la tesis titulada "Estrategias de mentir en alemán, inglés y español“. Durante sus estudios universitarios en Berkeley, Random House les ofreció a él y a un colega la oportunidad de escribir un manual de lengua alemana para principiantes, basado en el método de acercamiento natural al lenguaje de Tracy Terrell. El resultado fue el manual Kontakte. A Communicative Approach del año 1987. A partir de entonces, Herbert Genzmer dio clases en el Departamento de Filología Alemana de Berkeley y dirigió los estudios de lengua de DaF (alemán como lengua extranjera). En 1992 se publicó su gramática Spektrum en la editorial Prentice Hall. Tras tres años de estancia como profesor invitado en la Universidad Southwestern en Georgetown (Texas), Genzmer vive en la actualidad a caballo entre Tarragona y Krefeld.

lunes, 8 de septiembre de 2014

"Papel, lápiz y soledad ", de Tomás Soler Borja (Acróbata)

"Papel, lápiz y soledad" es el título del poemario de Tomás Soler Borja (Águilas, 1973), publicado por la editorial digital Groenlandia en agosto de 2014.

En "Papel, lápiz y soledad", muestra el poeta su desnudez ante los demás y ante él. Consigue “abrir-se-nos” para mostrar su yo-poético frente al mundo en el que le ha tocado vivir, frente al mundo que él ha elegido y frente a sí mismo.

En un primer acercamiento, llama la atención la asombrosa capacidad de poemar, de universalizar sus sentimientos y hacer que el lector los asuma como propios. Él mismo define la poesía como “poner palabras a los sentimientos comunes” y, efectivamente, lo consigue. Poema a poema, el lector va haciendo suyas cada palabra. Al leerlas, al pensarlas, al pronunciarlas...

Temas como la necesidad de escribir (leer, en el caso del lector) poesía, que se convierte en el auténtico prozac del siglo XXI; el proceso de creación literaria; el desánimo, la sospecha del fracaso del sistema político; las injusticias sociales; los temores más profundos; la muerte; el amor y el erotismo... se entrecruzan en sus páginas.

Articulado en torno a tres ejes: ESCRIBO – ME ESCRIBO – TE ESCRIBO, en cada uno de ellos presenta una perspectiva distinta de este universo literario. Se enfrenta el yo del autor ante a distintas personas: ÉL, YO, TÚ.

miércoles, 16 de julio de 2014

"De mal en peor", de José Zamora Linares

Autor: JOSÉ ZAMORA LINARES
ISBN13: 9788494246500
Clasificación: Narrativa
Tamaño: 14x21 cm
Idioma de publicación: Castellano
Edición: 1ª Ed.1ª Impr.
Fecha de impresión: abril 2014
Encuadernación: Rústica con solapa
Páginas: 150
PVP: 12€
Colección: Cadí

Reseña de Sobreruedas Literario
http://sobreruedasliterario.blogspot.com.es/2014/04/de-mal-en-peor.html

El autor

   José Zamora Linares esun gran apasionado de la música y la literatura. Empezó a escribir gracias auna combinación de fuerzas de la naturaleza que le instaron a hacerlo. Laprimera de estas fuerzas fue una profesora del colegio llamada Sofía que, nosin mucho trabajo, consiguió que en su día leyera y le gustara la Literatura.La segunda fuerza fueron los libros de Stephen King, Anne Rice y Albert oVázquez-Figueroa (entre otros), que iban cayendo en sus manos.

    Con infinidad derelatos cortos escritos de diferentes estilos, cierto día se decidió a escribirsu primera novela, De mal en peor, el resultado del aprendizaje y del esfuerzo.

    Actualmente siguededicándose a la escritura y posee un blog en el que realiza críticasliterarias, BookCyFeR

viernes, 20 de junio de 2014

EL VIAJE INFINITO, DE EMILIO BALLESTEROS

CAMINANDO ENTRE LA NIEBLA Y LA LUZ EN EL VIAJE INFINITO, DE EMILIO BALLESTEROS
Reseña de Pedro García Cueto
Ediciones Monema Granada, España. (2013)
ISBN: 978-84-942151-0-0 
208 pp. 

La voz, que ha de morir un día, expresa la búsqueda de certezas ante la vida en este poemario, editado con suma elegancia por la editorial Monema en el año 2013. Su autor, el poeta granadino Emilio Ballesteros, tiene una larga trayectoria donde anidan libros como Ojos de corazón y fuego, La luz en las flores o Trilogía del silencio, es también director de la prestigiosa revista internacional de teatro y literatura Alhucema. Con estos mimbres, el poeta teje un poemario hermoso, como muy pocos, en el que prevalece la palabra, su fulgor y su destello, en la idea cenital del viaje de la vida, como un descubrimiento, donde el temor a la muerte convive con el asombro a la vida y un estremecimiento por perder este hálito vital, donde podemos ser plenos y felices o desgraciados, según corra el río de la vida sobre nuestra piel. 

Estructurado en varios capítulos: Desiderata , Pórtico, La infinidad concreta, Paisaje interior, Diwan de al-musafir, Guía de viaje, Cantos para el camino, Himnos en el espejo, Coplas a la vida de mis hijos, Coplas flamencas, Juegos para el camino, La pala Bra labra la pa o Labra la pala para Alb y Conjunto de Mandelbrot, todos ellos espacios donde el poema va germinando una voz auténtica, un mapa de sensaciones, donde se cuestiona la vida, su proceso, como si fuese un viaje prendado de luz y niebla, un mágico tránsito donde somos felices pero también nos invade la sombra, por nuestra caducidad como seres condenados a la muerte. 

Si Desiderata es una reflexión en prosa sobre la vida en forma de pregunta: “Nacemos. El viaje empieza. Un día hemos de morir. Después quién sabe. ¿O sí hay Alguien que lo sabe?”, en Pórtico podemos sentir la arquitectura del edificio que quiere construir el poeta, en una imagen muy bien conseguida por la editorial, en forma de pórtico, donde escuchamos la sabia de la vida que el poeta granadino nos transmite: “Éramos, no sé ni dónde ni cómo / en realidad ni cuándo. / Éramos. Sólo éramos. / Y el estar en el ser nos hacía / inmortales en un algo / que es nada desde / nuestro estar de hoy”. 

La duda prevalece, está presente, vive como un latido dentro del poema, en el corazón del ser que sabe de la fatalidad de la vida, de la pregunta incesante que nos hacemos ante nuestra existencia, como una llama entre sombras, un tapiz que se hace y se deshace continuamente. 

 El libro entra en los poemas que me han parecido de gran calidad, donde el lirismo del poeta, su vena andaluza penetra en las palabras y las hace música, que va cayendo sobre nosotros, como si fuese una cadencia de nuestro pensamiento, directamente al corazón. 

El poema de amor que late en “¿Cómo decirte”: “¿Cómo decirte que es lluvia, / lluvia sobre ríos de lava / tu boca sobre mi pecho, / y un gemido como de aire / silbando por mis adentros? / ¿Cómo decirte que es fuego, / fuego sobre lenguas de algas / tus ojos sobre mis labios, / y un cascabel de silencios /que se adentra en mis osarios?”. 

 Poema que desvela el amor apasionado, que está en lo hondo del ser, porque el amor lo es todo, conjunción de besos, tapiz bien hecho de la vida, donde la muerte no llega, sin que arrase nuestra profundo apego al otro, alguien a quien hacemos nuestra carne y nuestra piel en cada instante. 

El poeta sabe la importancia de las estaciones, como si la Naturaleza nos acunase en un sentimiento único de amor, así dedica a su amada “Otoño en tus ojos”, bello poema donde el lirismo impagable de Emilio Ballesteros nos asombra y nos seduce: 

 “Al despertar, la luz por la ventana entraba sigilosa. / Había un resplandor de ocres apagados / como si el sol quisiera vestirse con un manto de tierra / y de humedad”. 

El resplandor es el amor que vive en cada instante vivido, en los colores ocres del otoño, en la tierra de dónde venimos, en el sol que estalla frente a la amada, como un arcoíris de belleza, el poeta granadino conoce la importancia de conjugar la Naturaleza con el amor, bella sinfonía de una tradición de siglos, que nos llega, porque anida en la mejor poesía española. Me vienen ecos de la poesía garcilasiana, pero también de nuestro gran García Lorca, retazos de amor en los versos de este poeta andaluz, poeta mayor por la verdad que hay en su verso. 

La idea de la vida como viaje está presente, si Manrique nos hizo ver que nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar que es el morir, Emilio Ballesteros busca en ele viaje ese río, proceso por el cual nos adentramos en otros paisajes, otras miradas, que nos devuelven siempre al destellos de nuestra propia luz, en el ensimismamiento del ser que busca en el agua el eterno fluir y, por ende, el tránsito feliz ante la vida.

 Destaco del capítulo “Guía de viaje” este poema titulado “Oír”: “Viajero, / a veces el silencio te cuenta unas historias / tan bellas que parecen a veces salidas de un ensueño. / ¿No oíste la del náufrago perdido que encontró / en la sala solitaria el centro de la vida?”. 

El viaje, el náufrago que sabe que perdido puede encontrar la razón de la existencia, el viaje en soledad, en la búsqueda incesante de uno mismo. Tiene todo el libro la sensación de hallar una armonía entre lo que el ser quiere, a solas, con la conjunción con la amada, para hacer el tejido de la vida algo que se va completando, lleno de incertidumbres, pero con destellos de lucidez, como si en el amor todo cobrase sentido y significado. 

Concluyo citando de este bello libro que es, por encima de todo, una reflexión en voz alta sobre nuestra existencia, un canto amoroso a la vida, al viaje como búsqueda de la verdad y al amor como el nexo que nos salva de la angustia existencial, un poema titulado “Nada que perder” que nos habla, de nuevo, de la vida como un espacio de luz y sombra, como si fuese un lienzo donde vemos los claroscuros que son trampas para caer en el vacío y la luz que hay afuera, en la ventana, para librarnos de la oscuridad interior que nos quema, en esa plenitud de nuestro San Juan de la Cruz, cuando el alma busca a Dios en la noche oscura: 

 “Vivir la existencia a plena / luz y plena sombra, / sin temor a que el mañana / pueda no ser promisorio. / ¡Vivir siempre es promisorio! / Te regala hasta el morir. / Todo está por alcanzarse / y no hay nada que perder”. 

Buena conclusión al libro, porque la vida es luz y sombra, también una promesa de todo, pero también de la muerte, donde nos igualamos y dejamos el ser, para irnos a la nada, por tanto, el poeta granadino, pleno de lucidez ante el misterio que centra nuestra vida, nos dice que no hay nada que perder. 

Tiene razón, probablemente, pero su libro nos deja heridos con la armonía de sus versos, con el amor que desprenden ante la vida, con esa angustia vital que nos resume en realidad, pero que el poeta quiere hacer más leve, a través del amor hacia la persona amada y con el viaje como búsqueda de una razón de ser, donde, quizá, podemos ser eternos. 

 Aunque la eternidad, en la contradicción que fundamenta nuestras vidas, nos sea negada en realidad. Un gran libro, sin duda alguna, de gran lirismo y hermosa poesía donde las interrogaciones y las exclamaciones hacen al poeta más cerca de nosotros y nos llega, con su luz y su sombra, a nuestros corazones.

jueves, 19 de junio de 2014

Destinos sombríos, de Santiago Granell

  • Formato: Versión Kindle
  • Tamaño del archivo: 622 KB
  • Longitud de impresión: 230
  • Vendido por: Amazon Media EU S.à r.l.
  • Idioma: Español
  • ASIN: B00KETJV2K
Descripción del producto

Diego acaba de salir del velatorio de un amigo y sentado en una céntrica avenida y llevado por los acontecimientos, reflexiona vivazmente sobre su vida; cómo ha sido y cómo es, y de qué modo los acontecimientos vividos marcan, para bien o para mal, el resto de la existencia. ¿Hubiera sido igual su vida si una tarde de otoño no se hubiera prestado a acompañar a casa a una chica que después se convertiría en su esposa? ¿La vida de sus hermanas hubiera sido la misma si la noche no hubiera hecho mella en sus vidas? ¿Y la vida de su madre, marcada por las infidelidades del padre y la tristeza? Diego está convencido de que los actos que llevamos a cabo en el pasado, de una forma preconcebida o no, marcarán nuestro futuro. Poco a poco, a lo largo de las más de 350 páginas, el autor va desgranando profundas descripciones del carácter y las costumbres de los personajes, retratos psicológicos que no solo nos muestran cómo son, sino que acercan al lector a ellos. Unos llevan una vida desordenada, otros son afortunados, algunos son felices, otros no tanto... pero todos ellos, todos, están marcados por el capricho del destino, que es el encargado de determinar cómo será nuestra existencia. Intrigas, misterios, infidelidades y profundas reflexiones sobre la vida y la existencia, que van describiendo sutilmente el rol de los distintos personajes y sus destinos sombríos. 

martes, 17 de junio de 2014

DONNA ANGELICA VS DONNA DIAVOLA, de Elena Montagut

Título Original: Donna angelica vs. Donna diavola

ISBN Ed. Impresa: 978-84-15747-35-2
  Formato: 13 x 20 cm
Encuadernación: Rústica
Páginas: 176
Colores: Color
Fecha de Salida: Septiembre de 2013  
ISBN Ed. Electrónica: 978-84-9967-515-2 ISBN Ed. Bajo Demanda: 978-84-9967-514-5

Tensión en cada cuento", "Maravillosa sorpresa", "Un excelente debut literario", "Relatos para no dormir", "Escalofriantemente bueno".

¿Te gusta el terror, el suspense, la fantasía, el amor y la pasión? ¿Y los relatos cortos? Entonces estoy segura de que te gustará DONNA ANGELICA VS DONNA DIAVOLA. ¿Aún no lo has leído? ¿A qué estás esperando? Una excelente recopilación de cuentos de terror y fantasía que te enganchará desde las primeras líneas. ¡Y a un precio increíble! Ya a la venta en KINDLE o en PAPEL.

Descripción
Una recopilación de relatos en las que mujeres demoníacas se alternan con mujeres angelicales sin ser ninguna de ellas lo que parece a primera vista.